Las tres cuestiones históricas y para que Gibraltar vuelva a ser español
Desde la firma del Tratado de Utrecht en 1713, Reino Unido ha incumplido diversas cláusulas que apuntan a la recuperación española del Peñón.

La concesión de Gibraltar a Gran Bretaña data del año 1713 a raíz del firmado Tratado de Utrecht, un pacto que, a la luz de diversos incumplimientos por parte del gobierno de Londres, ha alimentado durante siglos el reclamo español de soberanía sobre el Peñón.
Han transcurrido tres siglos tras la firma del tratado y España no ha cejado en su empeño de reclamar este enclave estratégico de 6,8 kilómetros cuadrados y con una población de 31.000 personas.
Pese a las múltiples promesas y acuerdos, el más reciente instado por el presidente Pedro Sánchez en 2018 en conversaciones con la entonces primera ministra británica, Theresa May, los matices de la cesión del Peñón no han encontrado un final común entre las partes.
El presidente del gobierno español aseguró que, si se producía la retirada del Reino Unido de la Unión Europea - hecho consumado con el famoso Brexit - la "relación política, jurídica y geográfica de Gibraltar pasaría por España". Esta afirmación fue rápidamente desmentida por May, demostrando una vez más el disenso existente en torno a la soberanía de Gibraltar.
El incumplimiento del Tratado de Utrecht
Analizando el Tratado de Utrecht, donde se reconoce a Gran Bretaña como titular soberano del Peñón, podemos encontrar contundentes discrepancias en su interpretación y aplicación por parte del Reino Unido. Existen tres hechos influyentes que podrían legitimar al país ibérico para solicitar nuevamente la titularidad de Gibraltar.
El famoso artículo X del pacto establece claramente que España cedió la propiedad de la ciudad y castillos de Gibraltar, su puerto, defensas y fortalezas, pero no su jurisdicción territorial ni su comunicación abierta con el país circunvecino por parte de tierra.
A día de hoy esta definición del terreno sigue siendo tema de disputa en lo que se refiere a la tierra, el espacio aéreo y el mar, demostrando un constante incumplimiento de los términos. Adicionalmente, España ha demostrado su oposición a las construcciones fuera del perimetro original, incluyendo la creación del aeropuerto en 1938.
Contracara británica y aspiraciones españolas
El gobierno británico ha enfocado sus esfuerzos en sustentar que las aguas circundantes a Gibraltar son de su propiedad, algo a lo que España se niega debido a que solo se cedieron las aguas del puerto de Gibraltar en el Tratado de Utrecht. Además, la potencia inglesa ha buscado consolidar su auto-gobierno y reforzar la economía de la colonia con el fin de transformar a Gibraltar en un centro de negocios a medio plazo, acciones que continúan violando las estipulaciones del tratado.
La tercera cláusula de Utrecht
El último punto clave en las discordia de Gibraltar se encuentra en el tercer pacto de Utrecht. Este hacía mención de que la soberanía de España debería retornar si Gran Bretaña intentaba "dar, vender o enajenar de cualquier modo la propiedad de Gibraltar". El derecho a la autodeterminación del Peñón concedido recientemente puede ser interpretado como una violación a dicho pacto.
De ser el caso y según el Derecho Internacional en conjunción con una correcta interpretación del artículo X del Tratado de Utrecht, la cesión de los derechos soberanos sobre Gibraltar debería volver a manos españolas. Es importante señalar que este artículo trataba a Gibraltar como un punto de apoyo estratégico, ignorando su componente demográfico, algo que beneficia la expansión de la influencia española.
Las bases del Tratado de Utrecht
El Tratado de Utrecht, firmado en 1713, marcó el fin de la Guerra de Sucesión Española, estableciendo la paz entre varias potencias europeas. Este tratado es fundamental para comprender la geopolítica europea del siglo XVIII, redefiniendo fronteras y soberanías, incluida la cesión de Gibraltar a Gran Bretaña.
Este evento no solo cambió el mapa político de Europa, sino que también sentó las bases de las relaciones anglo-españolas en los siglos venideros.
El Tratado es un punto de inflexión en las relaciones entre España y Gran Bretaña, creando un legado de disputas territoriales que perduran hasta hoy. La cesión de Gibraltar ha sido una piedra angular en el reclamo español por recuperar la soberanía sobre el Peñón, demostrando cómo los tratados históricos pueden seguir influyendo en la política contemporánea.
Interpretación y Aplicación
Las discrepancias en la interpretación y aplicación del Tratado han sido una constante fuente de conflicto. El artículo X, en particular, ha sido objeto de interpretaciones divergentes por parte de España y Gran Bretaña, especialmente en lo que respecta a la jurisdicción territorial y los derechos sobre las aguas circundantes.
Relevancia en el Derecho Internacional
En el Derecho Internacional, el Tratado de Utrecht es citado frecuentemente como un caso de estudio en la transferencia de soberanía y las complicaciones derivadas de tratados pluricentenarios. La situación de Gibraltar resalta la importancia de una interpretación consensuada de los tratados para evitar disputas prolongadas.
Mirando hacia el futuro, el Tratado de Utrecht y la situación de Gibraltar representan un desafío continuo en las relaciones entre España y Gran Bretaña, especialmente en el contexto del Brexit.
La resolución de estas disputas históricas podría requerir una reinterpretación del tratado en el marco del Derecho Internacional contemporáneo, abriendo la puerta a nuevas negociaciones y, potencialmente, a una resolución más equitativa para ambas partes.
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